Cómo tener todo lo que quieras en la vida


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Cómo tener todo lo que quieras en la vida


Zig Ziglar dijo alguna vez que podés tener todo lo que quieras en la vida, si sólo ayudás a suficientes personas a obtener lo que ellas quieren.

Otra versión de esto, que escuché hace poco, es: si querés ser millonario, tenés que ayudar a un millón de personas. La idea de fondo es que, si creás valor para suficientes personas, estás creando valor para vos mismo. El problema con esta lindísima idea es que es fácil entenderla mal. Este artículo, pues, es un humilde esfuerzo por tratar de arreglar eso.

Lo que se suele entender (mal) es que esto funciona más o menos como una alcancía: uno pone todos los días algo para los demás durante un período de tiempo, y al fin de ese período uno va y saca todo lo que ahorró. Después de todo, Gary Vaynerchuk la pegó (guiño) con su libro "Jab, Jab, Jab, Right Hook", cuya tesis central es que la mejor forma de tener éxito en la era de Internet es entregar valor en forma consistente, para ganarse el derecho de pedirle a la gente que te compre, te contrate, te recomiende, etc.

A partir de ahí, es fácil entender (mal) que damos, damos, damos, y entonces nos toca recibir algo a cambio.

No es así, lamentablemente.

Pero hay buenas noticias. Esto no es así en el corto plazo, pero si cambiamos el lente y nos enfocamos en el largo plazo, empiezan a pasar cosas. A mí me gusta pensarlo así:

Un día tiene 24 horas, excepto que no; en realidad, un día en la Tierra tiene 23 horas y 56 minutos, si lo contamos como el tiempo que le lleva a nuestro planeta dar un giro completo sobre su eje. Si, en cambio, contamos un día como el período de tiempo que transcurre entre un amanecer y el siguiente, llegamos a esas 24 horas, porque la Tierra tiene que girar 361º, es decir, todo un grado más, para llegar al siguiente amanecer (te prometo que todo esto está mucho mejor explicado acá, por R. Philip Bouchard). Por otra parte, un año no dura 365 días de 24 horas, sino 365 ¼ (365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos, para ser precisos), y es por eso que cada 4 años tenemos un año bisiesto, en el que ajustamos agregándole un día a Febrero.

La Tierra, girando

Una lectura posible de todo esto es que, en el corto plazo, las cosas se promedian y pareciera que no hay realmente un extra; de hecho hay un faltante que redondeamos para arriba. Pero, en el largo plazo, podemos ver que el cierre no es perfecto, y que empieza a generarse ese excedente.

En un día, hay en realidad menos tiempo del que acostumbramos decir que hay: contamos 1440 minutos cuando en realidad hay 1436; pero si en vez de enfocarnos en los 4 minutos que nos faltan cada día, tomamos como medida un año calendario, aún acumulando todas las "pérdidas" de tiempo diarias, terminamos teniendo tiempo de más: en vez de tener 8760 horas, tenemos casi 8766 horas.

Para mí, esta es una linda forma de entender el mensaje de Zig Ziglar. Si tomamos como referencia lo que ocurre en el corto plazo, andar por la vida ayudando a otros a obtener lo que quieren parece un gasto de energía, tiempo y recursos: una pérdida. Sin embargo, si elegimos no medir con la vara del día a día, y en lugar de eso calibramos nuestro balance en el largo plazo, empezamos a ver que al final del año generamos un extra.

¿Cómo pasa esto?

Es bastante sencillo, de hecho. Según la ley de Metcalfe, "el valor de un sistema en el que se intercambie información aumenta proporcionalmente al cuadrado del número de usuarios del sistema". Es decir que, por cada integrante que se suma a una red, el valor total de la misma no aumenta en forma escalar (n+1), sino en forma exponencial [(n+1)^2]. Para que se entienda realmente la diferencia, veamos un ejemplo:

Robert Metcalfe

Si tomamos una red de 4 personas y sumamos una persona, el valor total no pasa a ser de 5 (4+1), sino de 25 (porque 4+1 es 5 y 5 al cuadrado es el nuevo valor de la red según el cálculo de Metcalfe). Y si sumamos una persona a una red de 20 personas, el nuevo valor total de la red no es 21, sino 441, porque (20+1)^2.

Hasta ahí, nada demasiado novedoso (la ley de Metcalfe data de un libro que él publicó en 1976): simplemente estamos jugando un juego matemático y creyéndole a Robert Metcalfe.

Además, si bien la ecuación es exponencial, la lógica sigue siendo bastante lineal: a medida que sumamos más gente a una red, aumenta el valor de la misma y podemos predecir que eso va a seguir siendo así. Lo realmente interesante es entender cómo funciona la creación de ese valor en nuestras redes cotidianas, en las que el factor cuantitativo juega su rol, por supuesto, pero en una proporción mucho menor que el factor cualitativo.

Más allá de que las redes con más usuarios sean las más valiosas (y por eso todos tendemos a usar las redes sociales más populares, ir a ver las películas que ve la mayoría, ir a comer a los restaurantes con más comensales, etc.), dentro de esas redes, los usuarios que más se benefician son aquellos que más valor aportan.

Ya sé, ya sé. Estás revoleando los ojos y pensando que los influencers son de los que más se benefician, y no necesariamente crean valor. En realidad, quienes más se benefician son los creadores o dueños de esas redes. Y nos guste o no, los influencers son los responsables de atraer nuevos usuarios a esas redes, o de hacer que te quedes consumiendo contenido en las redes (o comida, o películas, etc.) y, en ese sentido, crean muchísimo valor para los dueños y creadores de esas redes.

Ya sé. Ahora estás revoleando los ojos de nuevo, pensando que no todos disponemos del tiempo, el dinero o los conocimientos para crear nuestras propias redes para poder recibir todos esos beneficios. No es necesario, tampoco. Lo que sí es necesario es que encuentres una manera de crear y aportar valor al resto de los usuarios de una red.

Acá en Linkedin, pasa algo muy notable: cada semana, hay 9 mil millones de impresiones de contenido (le llamamos 'impresión' a cada vez que un usuario ve un contenido). Pero como como casi ningún número es interesante por sí mismo, hagámoslo interesante poniéndolo en relación con otros números: mientras hay 9.000 millones de lecturas semanales en Linkedin, sólo 3 millones de usuarios comparten contenido todas las semanas. Eso significa que, cada semana, 3 millones de usuarios se reparten 9 mil millones de impresiones.

Para terminar de hacer estas cifras más impactantes, tengamos en cuenta que Linkedin tiene 675 millones de usuarios a nivel mundial, de los cuales 260 millones (menos del 40%) usan la plataforma activamente cada mes. Reformulemos para que el mensaje te llegue fuerte y claro: una red con 260 millones de personas activas produce 9.000 millones de impresiones cada semana (más o menos equivale a que cada persona lee 34 contenidos semanalmente) y todos esos beneficios son aprovechados por 3 millones de personas (0,12%). Reformulemos una vez más para que te llegue super fuerte y super claro: 

Si habláramos de países, el número de usuarios activos en Linkedin equivale más o menos a la población de Indonesia, y la población de Armenia o de Puerto Rico comparte contenidos que se leen el equivalente a casi 7 veces la población de China o India.

https://www.visualcapitalist.com/wp-content/uploads/2018/09/population-cartogram.html

La oportunidad es más que inmensa. Sobre todo porque hasta acá hablamos de la cantidad de usuarios que comparte contenidos en Linkedin. La cantidad de usuarios que produce contenidos es aún menor: sólo 1 millón de usuarios han publicado artículos en Linkedin. Volviendo a nuestra analogía de los países, estamos hablando de la población de Djibouti o Eswatini.

La oportunidad es verdaderamente inmensa porque, con sólo un millón de competidores en una red 260 veces más grande, si empezás hoy todavía no estás entrando en un mercado tan saturado. Casi no hay competencia. Pero ya sé. Ahora estás revoleando los ojos una vez más, pensando que no todos disponemos del tiempo, el dinero o los conocimientos para producir contenidos que nos posicionen como creadores de valor en una red como Linkedin.

No es necesario, tampoco. Lo que sí es necesario es que encuentres una manera de crear y aportar valor al resto de los usuarios de una red. Si producís tu propio valor, tenés una gran posibilidad de convertirte en beneficiario de un enorme valor; y aun si no creás contenidos, sólo compartiendo el contenido de otros podés posicionarte como un nodo valioso en una red increíblemente llena de oportunidades.

Ah, y estos números sólo hablan de lo que pasa en Linkedin. Imaginate las cosas increíbles que podés hacer en otros mundos, aplicando la sabiduría de Zig Ziglar. Yo creo firmemente que vos, yo y cualquier otro podemos tener todo lo que querramos en la vida, pero no todos estamos dispuestos a ayudar a suficientes personas a obtener lo que ellas quieren. Esa es la diferencia, y esa es la oportunidad.

La lección que nos queda de todo esto es otra frase del genial Zig Ziglar:

No tenés que ser genial para empezar, pero tenés que empezar para ser genial.